Laguna Brava uro vaivén entre la realidad y el recuerdo, Laguna Brava evoca una casa, una familia y numerosas pasiones, pero hace patente, en la ficción, loa arduos vericuetos de la vida que teje y desteje una trampa que, con pericia y poesía, ha sabido recoger en su escritura Josefina Aguilar.

María Esther de Miguel

Lea un fragmento del libro

l tren se detiene y el guarda grita el nombre de Laguna Brava. El andén desierto los recibe al bajar. Colette percibe cómo la mano de su marido la conduce del brazo con firmeza y la guía, haciéndola atravesar el minúsculo hall, para salir del otro lado de la estación. Allí la esperan el camino polvoriento, una volanta y un hombre vestido de paisano al que, después de abrazar cariñosamente, Juan Bautista le presenta como " el Piche ".
A lo largo del viaje en el carro, los hombres mantenienen una conversación de la que se siente excluída. " Que el sacrificio del bayo fue muy triste pero que no se preocupe que él le ha amansado un rosillo que está saliendo lindo ", " que el perro anda bichoco pero anda "," que aquél padrillo pampa, que el patrón había comprado en la exposición, se accidentó con un alambre..." Así todo el camino. Y su marido riendo a cada rato y palmeándolo al otro para demostrarle su cariño. Y ella, distrayendo su aburrimiento con esa cantidad de pájaros que acompañan a la volanta o que se levantan del camino, asustados por su paso. O con el olor de los caballos que bufan moviendo los cogotes para arriba y para abajo, al compás de sus colas. Y, allá al fondo, ese horizonte infinito del que le habían hablado y que sólo se corta con algún manchón de vegetación.
Lo que ve le gusta. Sólo que hay tanta quietud que Colette se pregunta cómo será su vida de allí para adelante. La presencia del hijo que nacerá le da algo de la confianza que está necesitando para sobrellevar el encuentro con los suegros, que espera con aprensión.
Al doblar una curva, después de rodear un abigarrado matorral de cañas, aparece la laguna. Luego, y como abrazando a una de sus orillas, un interminable conjunto de árboles.
- Ese es el monte de la estancia. Ya llegamos - anuncia su marido.
Los caballos están empapados con una espuma que parece jabón; los cuellos lustrosos. Mientras lee el cartelito esmaltado que se destaca en la tranquera blanca, Colette descubre que el nombre de " Laguna Brava " le despierta sensaciones encontradas. De bravura, de quietud, de oscuras profundidades o de luchas...